Tortilleras de Abanilla: el plato de ayer, hoy y siempre
Y así son las tortilleras, resultado de una receta sencilla, de raíz humilde, que ha pasado de generación en generación y que sigue muy ligada a la identidad gastronómica de esta zona.
Un plato con mucha historia y pocos ingredientes
La base no puede ser más clara: harina, agua, aceite, ajo, ñora y sal. A partir de ahí, entran los matices de cada casa. Hay versiones que suman embutido, como longaniza, morcilla o tocino, y otras que tiran más por ingredientes de huerta, como los ajos tiernos.
Y ahí está una de las claves de este plato: no hay una única manera de hacerlo. Como tantas recetas tradicionales, las tortilleras cambian un poco según quién las cocine, dónde se preparen o qué haya a mano ese día.
Cocina de sartén y de saber hacer
Las tortilleras no son una receta complicada, pero sí tienen su punto. Primero se sofríen los ajos y la ñora, y después se trabaja la mezcla de harina y agua hasta que va cogiendo cuerpo en la sartén. El resultado es una masa compacta, con fuerza, de las que llenan y te dejan con la sensación de haber comido bien, muy bien.
Tienen parentesco con otras elaboraciones populares del sureste, como las gachas o las migas, y comparten con ellas ese espíritu de cocina práctica, contundente y muy pegada al terreno.
Abanilla en estado puro
Hablar de tortilleras es hablar de Abanilla. De su cocina de interior, de su tradición y de esa forma de entender la mesa sin demasiada historia. Es uno de esos platos que ayudan a contar un lugar desde dentro, sin necesidad de grandes discursos.
Además, durante mucho tiempo se han relacionado con días de lluvia o de frío, lo que les da todavía más ese aire de plato casero, de los que apetecen cuando el cuerpo pide algo sencillo y con fundamento.
Por qué merece la pena seguir hablando de ellas
Porque en la gastronomía murciana no todo son los platos más conocidos. También están estas recetas más pegadas al pueblo, al entorno y a la memoria de muchas familias. Y ahí es donde las tortilleras tienen mucho valor.
Siguen recordándonos que la cocina tradicional es conservar recetas y la manera de hacer las cosas. De entender el producto, de aprovechar lo que hay y de cocinar con cabeza.
Las tortilleras de Abanilla son eso: un plato de siempre que sigue teniendo su lugar merecido en la mesa.
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