Pablo González cocina la Región de Murcia en Varsovia
La marca gastronómica 1001 Sabores Región de Murcia estuvo ayer en Varsovia dentro del marco de acciones de proyección internacional de la gastronomía regional, con un taller gastronómico dirigido por Pablo González, chef de Cabaña Buenavista en El Palmar, reconocido con 2 estrellas Michelin.
La acción reunió a creadores de contenido y prensa especializada, que pudieron conocer de primera mano una muestra de la despensa, la técnica y la identidad culinaria de la Región de Murcia a través de varias elaboraciones diseñadas para explicar el territorio desde el plato.
El objetivo de esta iniciativa fue claro: llevar la cocina murciana más allá de nuestras fronteras y mostrar, en un contexto internacional, que la Región de Murcia cuenta con una gastronomía reconocible, diversa y con mucho recorrido. Huerta, mar, salazones, cítricos, almendra, tomate, langostino del Mar Menor y recetas tradicionales reinterpretadas formaron parte de una propuesta pensada para enseñar una cocina con raíz, pero también con mirada actual.
Pablo González, embajador de una despensa con acento propio
Al frente del taller estuvo Pablo González, uno de los grandes nombres de la cocina murciana contemporánea. Desde Cabaña Buenavista, en El Palmar, el chef ha construido una trayectoria ligada al producto, la técnica y la lectura personal del territorio.
En Varsovia, esa forma de entender la cocina sirvió como hilo conductor para presentar una Región de Murcia que no se queda en una sola imagen gastronómica. Porque hablar de 1001 Sabores es hablar de muchas cosas a la vez: de recetas populares, de producto local, de tradición, de innovación y de una manera muy concreta de sentarse a la mesa.
Una propuesta con sabor a Región de Murcia
Durante el taller se presentaron elaboraciones inspiradas en platos, productos y sabores muy reconocibles de la Región. Entre ellas, una Marinera 2.0, una revisión de uno de los bocados más icónicos de nuestra gastronomía, trabajada con crujiente de pan, anchoa, emulsión de ensaladilla, yema de huevo densa, alcaparras e hinojo marino encurtido.
También estuvo presente una versión de la ensalada murciana, con tomate, praliné de anacardos y chile, cebollita encurtida, yema de huevo y aceituna de cuquillo. Una elaboración que parte de una receta muy reconocible y la lleva a un formato más contemporáneo, sin perder la referencia al producto de aquí.
El Mar Menor tuvo su espacio con un paparajote de kale y langostinos del Mar Menor, una propuesta que unía el langostino con una emulsión de jugo de caldero murciano, mahonesa de ajo, estragón fresco, limón Verna y aire de limón. Una forma distinta de conectar costa, tradición marinera y producto regional en un mismo bocado.
La huerta también apareció en elaboraciones como el potaje de acelgas y espinacas, con acelga, emulsión de espinacas a la brasa y jugo de potaje, y en un cierre dulce con guirlache de almendras, elaborado con almendra Marcona tostada, chocolate caramélia, manteca de cacao y praliné de almendra salado.
Murcia se come también fuera de Murcia
La presencia de 1001 Sabores Región de Murcia en Varsovia forma parte del trabajo de promoción internacional de la marca gastronómica regional. Una línea de actuación que busca situar la cocina murciana en nuevos escenarios, acercarla a públicos especializados y reforzar el posicionamiento de la Región como destino gastronómico.
La asistencia de prensa especializada y creadores de contenido permitió amplificar el alcance de la acción y acercar la identidad culinaria murciana a nuevos públicos. No se trataba solo de presentar platos, sino de contar todo lo que hay detrás: producto, territorio, restaurantes, productores, tradición y una generación de cocineros que está llevando la gastronomía regional cada vez más lejos.
Con este taller, 1001 Sabores Región de Murcia continúa dando pasos en la proyección exterior de una cocina que tiene mucho que decir. Una cocina que se apoya en productos reconocibles, en recetas con historia y en profesionales capaces de llevar el sabor de la Región a una mesa internacional sin perder su origen.
Ayer, en Varsovia, la gastronomía murciana volvió a demostrar que tiene nivel, personalidad y argumentos de sobra para hacerse escuchar fuera. Y, sobre todo, para hacerse probar.
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