Tocino de cielo

Tocino de cielo
Con ustedes, uno de esos platos que lleva resistiendo el paso del tiempo con la misma untuosidad con la que se elaboró por primera vez allá por el año 1324 en un convento de Jerez de la Frontera: el tocino de cielo. Desde entonces su expansión por España fue imparable.

Las bodegas jerezanas utilizaban la clara del huevo para clarificar sus caldos, por lo que os podéis imaginar la ingente cantidad de yemas que aguardaban un sano y delicioso aprovechamiento.

¿Y por qué lo bautizaron tocino de cielo? De un lado, por el inquietante parecido que guarda con el del cerdo y, de otro, por las celestiales manos que lo elaboraban entre aquellas paredes clausuradas.

Uno de esos postres que nos acompañan desde infantes, que hace las delicias de todo golosón y que forma parte, por dulce derecho, de los 1001 Sabores de la Región de Murcia.


¿Preparados para el disfrute? Una receta tan sencilla como vuestra voluntad de no saltaros ni un solo paso o gramo.

Para separar las yemas podéis utilizar el método tradicional de ¿yema y cáscara de huevo¿ o ser más prácticos y, con escaso presupuesto, haceros con un separador que os hará la cocina más fácil.

Lo primero que prepararemos será el caramelo. Tened cuidado y no apartéis ojo y conocimiento de él si no queréis repetir la operación. Además de los ingredientes que os indicamos, es muy común en Murcia añadir una ramita de canela mientras lo preparamos. Una vez listo, bañamos el molde escogido (también podéis optar por porciones individuales si vuestro ajuar de cocina es amplio): fondo y paredes.

Es el turno del resto de ingredientes. Batiremos las yemas muy suavemente hasta que obtengamos esa crema áurea que verteremos en el recipiente untado de caramelo. Preparamos una cazuela con agua para un baño maría de unos treinta minutos aproximadamente y voilà! Tendremos listo este néctar de energía y alegría.

Podéis degustarlo tal cual o rematarlo con unos toques de nata montada o, como queremos que probéis y juguéis, con fruta variada o helado de vainilla.

Un remate de comanda al que muy pocos pueden resistirse tras una maravillosa jornada gastronómica bajo la sombra de un limonero.

Dificultad: utiliza báscula y sigue las medidas como si de instrucciones para montaje de un armario sueco se tratara.

¡Dentro vídeo!

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